septiembre 22, 2011 @ 4:16

El cielo cae, al fin, sobre REM

El grupo dio a conocer la noticia de su separación a través de su sitio web oficial, donde agradecen a sus admiradores.

Me apetece llorar. Ahora se arrastraban, pero fueron muy grandes. Compusieron y grabaron auténticos himnos, canciones bellas e inteligentes. Vendieron, haciendo música real, millones de discos -no volveremos a ver esto: el negocio ya es otro-. Y pudieron perder la inspiración, pero no la dignidad: hay que darles las gracias a Stipe, Mills y Buck por saber chapar el kiosko a tiempo. REM son un pedazo de la vida de demasiada gente. Nos debían saber irse. Gracias.

El vinilo del ‘Out of time’ lo tuve que comprar dos veces; el primero lo rayé. Mi hermana se sentó encima del CD de ‘Green’ y lo partió: también tuve que volver a pillarlo. El video de ‘The one I love’ se me asocia siempre a la palabra ‘enamoramiento’ (esa amapola abriéndose). Me compré un directo pirata en el que, en ese mismo tema, Peter Buck mete una gamba increible, absurda, impropia. Cuántos días de lluvia en Asturias escuchando ‘SO Central Rain’. Y así.

El tópico dice que cuando una banda minoritaria triunfa muchos fans abandonan por puros celos. REM nos dieron motivos: hicieron sus peores discos después de estallar ‘Losing my religion’. Salvo en ‘Automatic for the people’, las musas (y Bill Berry) les abandonaron. El consenso es general sobre su decadencia y este mismo blog anunció en abril su adiós (ahora sabemos que Michael Stipe lee el Rock&Blog ;-) ).

Pero antes, en los 80, fueron dioses y sintetizaron como nadie el rock universitario yanqui de después del punk. Ya ‘Murmur’ (1983) merecía el éxito masivo: a mí me sigue pareciendo su disco más fresco, rabioso y redondo. Después fueron soltando joyas año tras año, subidos a la voz de Stipe y, sobre todo, a su gran arma secreta: el glorioso bajo de Mike Mills (¡y esos coros!). He sopesado seriamente dedicar todo este post a Mike Mills. Creo sinceramente que la discografía de REM no es la discografía de REM, sino, para bien y para mal. la del bajo de Mike Mills. Lo digo en serio. Ese bajo era el Xavi de REM.

Con el brutal ‘Green’ la cosa era tan grande que, como los equipos que cazan un gol a la contra cuando el contrario les domina al 100%, triunfaron justo después, con un disco que no lo merecía. El resto ya se ha contado. Los mejores REM aunaron un romanticismo muy personal + la fibra post punk + vetas de folclore estadounidense. Esa mezcla de los agrios y cortantes 80 con tonos más dulces es su gran legado. Eso y su independencia discográfica en los 80: sí, REM fueron bandera de esa palabra hoy convertida en etiqueta del Mercadona: lo ‘indie’.

Podría, debería escribir sobre ellos toda la noche. Dios, hace casi 20 años me lei la bio del grupo en Cátedra… Michael Stipe cantando contra una esquina en el estudio para que los demás no supieran que las canciones de ‘Murmur’ ¡no tenían letra! Me debo de estar haciendo mayor. Me apetece llorar de verdad. Que trozos del pasado desaparezcan así me hace un nudo en la aorta. No me gustan estos obituarios. Me recuerdan que, efectivamente, el cielo caerá sobre nosotros.

Fuente: elmundo.es

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